¿Por qué los refrescos se consideran un peligro subestimado?
El Dr. Jeremy London, cardiólogo estadounidense muy activo en TikTok, donde cuenta con más de 788.000 seguidores, compartió recientemente un vídeo que dio la vuelta a la web. Su mensaje es inequívoco: las bebidas gaseosas azucaradas representan una verdadera amenaza para la salud. Según él, aportan una enorme cantidad de azúcar sin ningún beneficio nutricional. ¿El problema? Estas calorías líquidas no son percibidas por nuestro cerebro de la misma manera que los alimentos sólidos. Como resultado, no compensamos y acumulamos sin siquiera darnos cuenta.
A diferencia de una comida que puede saciar, un refresco no quita el hambre. Una lata de 33 cl contiene, de media, el equivalente a entre 7 y 9 terrones de azúcar. ¿Un vaso grande en un restaurante de comida rápida? Hasta 15 terrones, o incluso más. Y eso no es todo. El cardiólogo insiste en un punto esencial: la regularidad del consumo transforma este placer ocasional en un verdadero factor de riesgo. «No es un refresco de vez en cuando lo que plantea un problema, es el hábito diario», explica.
¿Efectos comparables a los del alcohol?
La comparación con el alcohol puede parecer exagerada, pero se basa en fundamentos científicos sólidos. Al igual que el alcohol, las bebidas azucaradas no aportan ningún nutriente esencial. Son lo que se conoce como calorías vacías. Además, su consumo regular está asociado a un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y esteatosis hepática (hígado graso). En otras palabras, estas bebidas actúan sobre el organismo de manera insidiosa, un poco como una toxina silenciosa.
