habla de tu huida por todas partes. Has demostrado que es posible.
En 1863, cuando se firmó la Proclamación de Emancipación, Bessie se encontraba en una plaza de Filadelfia, rodeada de miles de personas liberadas que celebraban.
Pensó en el pequeño Samuel, el niño cuya paliza había desencadenado su huida.
Se preguntó si habría sobrevivido para ver aquel día y deseó desesperadamente que así fuera.
Una joven se acercó entre la multitud.
Estaba embarazada, aterrorizada y había conseguido escapar recientemente de Maryland.
—¿Es usted Bessie Williams? —preguntó—. ¿La mujer que escapó de cincuenta cazadores?
—Sí, soy yo.
—Me llamo Mary. Escapé hace dos semanas. Tengo muchísimo miedo. No sé si podré continuar. No soy fuerte como usted. Tampoco soy valiente.
Bessie miró a aquella joven aterrorizada y reconoció en sus ojos su propio miedo.
Recordó cada momento de duda, cada ocasión en la que había querido rendirse y cada desafío
