Gracias a esta característica, es posible realizar un mantenimiento sencillo sin necesidad de desmontar el candado.
Una ayuda importante en climas fríos
En regiones donde las temperaturas descienden por debajo de cero, el agua acumulada dentro de un candado puede congelarse.
Cuando esto sucede, el mecanismo puede quedar bloqueado temporalmente, impidiendo abrirlo o cerrarlo correctamente.
El pequeño agujero ayuda a minimizar este problema al permitir que el agua salga antes de congelarse. Aunque no elimine completamente el riesgo, reduzca considerablemente las posibilidades de que el hielo afecte el funcionamiento del dispositivo.
Por esta razón, muchos candados diseñados para uso exterior incorporan sistemas de drenaje especialmente pensados para soportar condiciones climáticas extremas.
No todos los agujeros tienen la misma función
Dependiendo del modelo y el fabricante, algunos candados pueden incluir más de un orificio o presentar diseños ligeramente diferentes.
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En ciertos casos, estos orificios adicionales forman parte de sistemas de ventilación interna o facilitan tareas de mantenimiento específicas. Sin embargo, en la mayoría de los modelos tradicionales, la función principal sigue siendo el drenaje de agua y la lubricación.
