Pero otra vez.
Y otra vez.
Se movía con tanta rapidez y seguridad como si ya conociera cada uno de los movimientos de su oponente.
La sonrisa desapareció gradualmente del rostro de Rex.
Tras unos segundos, ya parecía confundido.
La multitud comenzó a guardar silencio.
La gente dejó de reír.
Todos se quedaron mirando a la chica.
Entonces Rex se enfureció y arremetió con todas sus fuerzas.
Eso era exactamente lo que Kate estaba esperando.
Realizó una serie de movimientos precisos, y la enorme prisionera perdió el equilibrio y cayó directamente al suelo en medio del campo.
En la granja reinaba un silencio absoluto.
Nadie podía creer lo que veían sus ojos.
Marcus se levantó repentinamente de su sitio.
Tenía el rostro pálido.
Acababa de perder casi todo el dinero que había apostado en el partido.
Pero, sobre todo, no le preocupaba. No entendía quién era realmente esa chica.Después del partido, un recluso anciano se acercó a Marcus y le dijo en voz baja:
¿De verdad no la reconociste?
¿De qué estás hablando? —Marcus frunció el ceño.
El anciano negó con la cabeza.
“Antes de ser arrestada, era luchadora profesional de MMA. Compitió en importantes torneos durante varios años y ganó decenas de combates. Su nombre era conocido en todo el país.”
Marcus miró a la chica en silencio.
Ahora todo empezaba a tener sentido.
Pero quedaba una pregunta.
¿Por qué alguien acabaría teniendo una carrera así en prisión?
La respuesta llegó al día siguiente.
Resultó que Kate no era ninguna criminal.
Ella había testificado contra una importante red criminal que organizaba luchas y apuestas ilegales.
Tras recibir amenazas, fue puesta bajo la protección de las autoridades y trasladada entre diferentes instituciones hasta el juicio.
Y lo más inesperado fue esto:
Precisamente contra la red criminal que Kate había revelado, Marcus había trabajado en el pasado.
Cuando supo toda la verdad, perdió la voz por primera vez en muchos años.
El lunes por la mañana, la niña fue trasladada a otra prisión.
Se sentó tranquilamente en el autobús y se marchó.