Si tienes la oportunidad de ver una imagen de su boca abierta, la sensación es, como mínima, desconcertante. Ver dientes tan planos, cuadrados y juntos en un animal acuático crea una especie de ilusión óptica perturbadora, como si un humano se hubiera asombrado en el cuerpo de un pez. Esta característica inusual ha hecho que el Pacu sea protagonista de innumerables historias, mitos urbanos y reportajes en todo el mundo.
¿Por qué tiene esos dientes?
La evolución rara vez hace las cosas por casualidad. Aunque parezca una broma de la naturaleza, esa dentadura similar a la nuestra tiene un propósito práctico y vital para su supervivencia: su dieta.
A diferencia de las pirañas, los Pacus son omnívoros con una fuerte tendencia herbívora. Su plato favorito no consiste en carne fresca, sino en frutos secos, nueces, semillas y frutas que caen de los árboles de la selva inundada (especialmente en su hábitat natural en Sudamérica). Para poder triturar cáscaras duras y semillas leñosas, la naturaleza les ha provisto de mandíbulas increíblemente potentes y dientes planos capaces de ejercer una presión asombrosa. Existen anécdotas curiosas de pescadores que aseguran que su nombre proviene de términos indígenas locales que describen precisamente la forma en que rompen su alimento.
