El documento que se esfumó antes de firmar.

bancaria a mi nombre.

Yo recordaba aquella cuenta.

Papá había dicho que conocía al gerente y podía conseguirme mejores condiciones.

Pero entre los documentos había una hoja que nunca había visto.

“Origen proyectado de fondos: venta futura de participación Ortega Ingeniería.”

Me quedé mirando el nombre.

—Yo trabajo en ingeniería, pero no soy propietaria de ninguna empresa familiar.

Lucía buscó el registro correspondiente.

Ortega Ingeniería había existido.

La había fundado mi abuelo.

Cuando murió, su participación se dividió entre sus hijos.

Y una parte había quedado reservada para sus nietos.

Incluyéndome.

—¿Cuánto? —pregunté.

Lucía tardó varios segundos en responder.

—Según estos documentos, tu participación fue vendida cuando tenías veintidós años.

—Yo nunca vendí nada.

La compradora había sido una sociedad llamada Salgado Patrimonial.

Salgado.

El apellido de soltera de mi madre.

Y la persona que autorizó aquella venta en mi nombre apareció en la última página.

Patricia Salgado de Ortega.

(Continúa leyendo en la siguiente página)

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