El otro, el jugo de frutas amargo que Victor tanto disfrutaba.
Levanto mi vaso hacia la silla vacía y digo:
—Un vaso por otro día y por los treinta y cinco años que compartimos.
El otro, el jugo de frutas amargo que Victor tanto disfrutaba.
Levanto mi vaso hacia la silla vacía y digo:
—Un vaso por otro día y por los treinta y cinco años que compartimos.