l turrón de maní casero es una preparación dulce, compacta y con mucho sabor, ideal para cortar en porciones y servir como golosina o acompañar una merienda.
Se hace con pocos ingredientes y, una vez frío, toma una textura firme pero agradable.

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Ingredientes
Para el turrón:
- 500 gr de maní tostado sin sal
- 200 gr de azúcar
- 120 gr de miel
- 1 clara de huevo
- 1 pizca de sal
Preparación
- Colocar el maní tostado en una procesadora.
- Procesar en intervalos cortos hasta obtener una mezcla bien molida, pero sin llegar a convertirla completamente en una pasta líquida.
- Reservar el maní procesado en un bowl amplio.
- Colocar el azúcar y la miel en una cacerola pequeña.
- Llevar a fuego medio y cocinar hasta obtener un almíbar espeso y uniforme.
- Mientras tanto, batir la clara de huevo con una pizca de sal hasta que comience a formar espuma y tome cuerpo.
- Cuando el almíbar esté listo, incorporarlo lentamente sobre la clara batida, en forma de hilo, mientras se continúa batiendo.
- Seguir batiendo durante unos minutos hasta obtener una preparación brillante y más consistente.
- Agregar el maní procesado de a poco.
- Mezclar con una espátula hasta formar una pasta espesa, homogénea y compacta.
- Forrar un molde rectangular con papel manteca.
- Volcar la preparación dentro del molde y distribuirla de manera pareja.
- Presionar y alisar bien la superficie con una espátula para que el turrón quede compacto.
- Dejar enfriar a temperatura ambiente.
- Llevar a la heladera durante al menos 4 horas para que termine de tomar consistencia.
- Desmoldar con cuidado y retirar el papel manteca.
- Cortar en barras o porciones del tamaño deseado.
Tips y consejos
- Usá maní tostado sin sal para controlar mejor el sabor final.
- No proceses demasiado el maní porque puede comenzar a liberar mucho aceite.
- El almíbar debe estar caliente al incorporarlo a la clara para ayudar a darle estructura a la preparación.
- Agregalo lentamente y sin dejar de batir.
- Al colocar la mezcla en el molde, presioná bien para evitar espacios de aire.
- Podés reservar una pequeña cantidad de maní apenas picado para darle algo más de textura.
- Dejá enfriar completamente antes de intentar cortarlo.
- Para conseguir cortes más prolijos, utilizá un cuchillo grande y bien afilado.
- Conservá el turrón en un recipiente hermético, preferentemente en un lugar fresco.
Una vez asentado, queda firme, con un sabor intenso a maní y una textura ligeramente granulada que le da ese carácter tan particular.
Cortado en pequeñas barras, es una preparación simple pero muy tentadora para tener siempre a mano.