La suprema a la suiza es una receta clásica y muy sabrosa, con una pechuga empanada bien dorada cubierta por salsa blanca y queso gratinado.
Queda cremosa por arriba, crocante en la base y resulta ideal para una comida completa.

Te recomendamos: Cómo hacer Pastel de Calabaza con Carne Picada
Ingredientes
Para las supremas:
- 4 supremas de pollo
- 2 huevos
- 200 gr de pan rallado
- 2 cdas de harina
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Aceite, para freír
Para la salsa blanca:
- 40 gr de manteca
- 40 gr de harina 0000
- 500 ml de leche
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Nuez moscada, a gusto
Para gratinar:
- 250 gr de mozzarella
- 50 gr de queso rallado
- Perejil fresco, opcional
Preparación
- Condimentá las supremas de pollo con sal y pimienta de ambos lados.
- Pasalas primero por harina, luego por los huevos batidos y finalmente por pan rallado, presionando suavemente para que el empanado quede bien adherido.
- Calentá abundante aceite en una sartén y freí las supremas a fuego medio hasta que estén doradas de ambos lados y bien cocidas en el interior.
- Retiralas y colocalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
- Para preparar la salsa blanca, derretí la manteca en una cacerola a fuego medio.
- Agregá la harina y mezclá durante aproximadamente un minuto.
- Incorporá la leche de a poco mientras revolvés constantemente con un batidor para evitar que se formen grumos.
- Cociná hasta que la salsa espese y tenga una textura cremosa. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
- Acomodá las supremas en una fuente apta para horno.
- Cubrí cada una con una buena cantidad de salsa blanca, distribuyéndola de manera pareja.
- Agregá la mozzarella por encima y terminá con queso rallado.
- Llevá a horno precalentado a 220 °C durante 10 a 15 minutos, hasta que el queso esté completamente fundido y bien gratinado.
- Retirá del horno y, si querés, terminá con un poco de perejil fresco picado antes de servir.
Tips y consejos
- Si las supremas son muy gruesas, podés abrirlas ligeramente o golpearlas suavemente para que tengan un grosor más parejo.
- El empanado debe quedar bien adherido para que no se desprenda durante la fritura.
- Freí a temperatura media para que el pollo se cocine por dentro sin quemar el pan rallado.
- La salsa blanca no debe quedar demasiado líquida, porque tiene que mantenerse sobre la suprema al gratinar.
- Incorporá la leche de a poco y sin dejar de mezclar para conseguir una salsa lisa.
- La nuez moscada combina especialmente bien con la salsa blanca, pero conviene usar apenas una pizca.
- Podés mezclar mozzarella con un queso de sabor más intenso para darle más carácter al gratinado.
- No agregues demasiada salsa en los bordes para evitar que el empanado pierda toda su textura.
- El gratinado final tiene que ser corto y a temperatura alta.
- Queda muy bien acompañada con puré, papas al horno, arroz o una ensalada simple.
El resultado es una suprema dorada y crocante, cubierta con una salsa suave y abundante queso gratinado, con un contraste de texturas que la hace especialmente tentadora.