¿Bañarse en la mañana aumenta el riesgo de infarto después de cierta edad?

Una ducha demasiado caliente hace que los vasos sanguíneos se dilaten. Esa dilatación puede provocar una disminución temporal de la presión arterial, sensación de debilidad, visión borrosa, mareo o desmayo.

El riesgo puede ser mayor en personas con hipotensión ortostática, deshidratación, diabetes, trastornos neurológicos o tratamientos para la presión arterial.

La Asociación Americana del Corazón señala que la hipotensión ortostática se vuelve más frecuente con la edad. Puede afectar aproximadamente al 10 % de los adultos entre 60 y 65 años y alcanzar entre el 15 % y el 30 % después de los 65 años.

Esto no significa que los adultos mayores no deban bañarse. Significa que deben evitar temperaturas extremas y prestar atención si sienten mareos al levantarse de la cama o al salir de la ducha.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento recomienda usar agua tibia, no demasiado caliente, para cuidar la piel durante el baño.

¿Existe una edad a partir de la cual no debe bañarse en la mañana?

No. No existe una edad médica universal como 50, 60, 65 o 70 años a partir de la cual ducharse por la mañana sea peligroso.

La edad por sí sola no determina el riesgo. Una persona de 75 años activa, con presión controlada y sin mareos puede tolerar una ducha matutina mejor que una persona de 45 años con cardiopatía, hipertensión descontrolada o episodios de desmayo.

Lo importante es considerar el estado de salud, los medicamentos, la movilidad y la respuesta personal a los cambios de temperatura.

Una persona que se despierta con debilidad o mareo puede esperar unos minutos, sentarse al borde de la cama, beber agua si no tiene restricciones médicas y levantarse lentamente antes de entrar al baño.

El peligro más frecuente en el baño son las caídas

Para los adultos mayores, el riesgo más evidente del baño no suele ser un infarto, sino una caída.

Un análisis de los CDC encontró que más del 80 % de las lesiones no mortales ocurridas en baños estaban relacionadas con caídas. La frecuencia de estas lesiones aumentaba con la edad.

Las superficies mojadas, los tapetes sueltos, la falta de iluminación y la ausencia de barras de apoyo pueden convertir una ducha cotidiana en una situación peligrosa.

Los CDC recomiendan colocar superficies antideslizantes dentro de la ducha o bañera e instalar barras de apoyo. También aconsejan mantener los pisos libres de obstáculos y utilizar una iluminación adecuada.

Una silla para ducha puede resultar útil para quienes tienen debilidad, problemas de equilibrio, dolor en las piernas o antecedentes de caídas.

Cómo bañarse de manera segura por la mañana

 

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