l teléfono pesaba una tonelada.
“Ya sé que estás con ellos.”
Su madre leyó el mensaje por encima de su hombro y palideció.
—Nos encontró.
—¿Por qué le tienen miedo a Mauricio?
Su padre miró otra vez hacia la camioneta negra.
—Porque esa camioneta es de la gente a la que le debe dinero.
Daniela se quedó inmóvil.
—¿Qué dinero?
Su madre comenzó a llorar.