Esta torta vasca de ricota tiene una superficie bien tostada y un interior suave, húmedo y cremoso, con una textura que se mantiene delicada después de enfriarse.
Se prepara sin base de masa ni galletitas, por lo que todo el protagonismo queda en la ricota y en ese contraste característico entre el exterior dorado y el centro tierno.

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Ingredientes
- 500 gr de ricota
- 200 gr de queso crema
- 200 ml de crema de leche
- 3 huevos
- 130 gr de azúcar
- 25 gr de maicena
- 1 cdita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón
- 1 pizca de sal
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Preparación
- Antes de comenzar, colocá la ricota en un colador durante unos minutos para eliminar el exceso de líquido. Este paso ayuda a conseguir una preparación cremosa sin que quede aguada.
- Poné la ricota en un bowl amplio y trabajala con un batidor de mano hasta desarmar los grumos más grandes. Si querés una textura todavía más lisa, podés procesarla brevemente.
- Agregá el queso crema y el azúcar. Mezclá hasta obtener una preparación uniforme y cremosa.
- Incorporá los huevos de a uno, mezclando después de cada incorporación. No hace falta batir demasiado ni generar mucho aire.
- Sumá la crema de leche, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Mezclá nuevamente hasta integrar.
- Tamizá la maicena sobre la preparación y agregá una pizca de sal. Integrá suavemente hasta que no queden restos secos.
- Forrá un molde redondo de aproximadamente 20 cm con dos hojas grandes de papel manteca. Dejá que el papel sobresalga bastante por los bordes, ya que le da a la torta su aspecto rústico característico.
- Volcá toda la mezcla dentro del molde y movelo suavemente para emparejar la superficie.
- Llevá a horno precalentado a 210 °C durante aproximadamente 40 a 45 minutos. La superficie debe quedar intensamente dorada, mientras que el centro todavía puede moverse ligeramente al retirar el molde.
- No esperes que el interior quede completamente firme dentro del horno. A medida que la torta se enfríe, va a tomar cuerpo y desarrollar su textura cremosa.
- Dejala reposar a temperatura ambiente durante aproximadamente una hora sin sacarla del molde.
- Después, llevala a la heladera durante al menos 4 horas. Para obtener una textura más asentada, podés prepararla de un día para el otro.
- Retirá el aro del molde con cuidado, desprendé el papel manteca y serví en porciones.
Tips y consejos
- Usá una ricota cremosa y escurrila si tiene demasiado líquido.
- No batas excesivamente los huevos para evitar que la torta se infle demasiado.
- El centro debe quedar ligeramente tembloroso cuando sale del horno.
- No reduzcas demasiado la temperatura: el calor fuerte ayuda a conseguir la superficie característica.
- Esperá varias horas antes de cortarla para que el interior tome la consistencia correcta.
- La ralladura de limón es opcional, pero combina especialmente bien con la ricota.
La torta queda intensamente dorada por fuera y con un interior cremoso, suave y delicado que mantiene el sabor de la ricota como protagonista.
Es una preparación sencilla, con pocos pasos y una textura diferente a la de una torta tradicional.