Estos cuadrados de mandarina quedan suaves, húmedos y con un aroma cítrico muy marcado.
La miga tierna combina muy bien con las almendras, que aportan un contraste delicado y ligeramente crocante. Son ideales para acompañar el mate, el café o preparar una merienda diferente.

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Ingredientes
Para la masa:
- 2 mandarinas medianas
- 3 huevos
- 180 g de azúcar
- 100 ml de aceite
- 100 ml de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 250 g de harina 0000
- 2 cucharaditas de polvo para hornear
- 1 pizca de sal
- 80 g de almendras picadas
Para el almíbar de mandarina:
- 100 ml de jugo de mandarina
- 60 g de azúcar
Para terminar:
- 50 g de almendras fileteadas o picadas
- Ralladura fina de mandarina, opcional
Preparación
- Lavá muy bien las mandarinas y rallá únicamente la parte de color de la cáscara, evitando llegar a la zona blanca. Luego exprimilas y reservá el jugo.
- Enmantecá y enhariná un molde cuadrado de aproximadamente 22 centímetros. También podés cubrir la base con papel manteca para facilitar el desmolde.
- Colocá los huevos y el azúcar en un bowl amplio. Batí durante unos minutos, hasta que la preparación se vea más clara, espumosa y con mayor volumen.
- Agregá el aceite en forma de hilo mientras continuás mezclando. Incorporá después la leche, la esencia de vainilla, la ralladura y 80 ml del jugo de mandarina.
- Tamizá la harina junto con el polvo para hornear y la pizca de sal. Sumá los ingredientes secos en dos o tres veces, mezclando suavemente con una espátula.
- Incorporá las almendras picadas y realizá algunos movimientos envolventes para distribuirlas sin perder demasiado aire en la preparación.
- Volcá la mezcla en el molde y emparejá la superficie. Distribuí algunas almendras fileteadas por encima, reservando una parte para el final.
- Llevá a horno precalentado a 170 °C durante aproximadamente 30 a 38 minutos. Para comprobar la cocción, insertá un palillo en el centro: debe salir limpio o con unas pocas migas húmedas.
- Mientras la preparación se cocina, colocá el jugo de mandarina y el azúcar del almíbar en una cacerola pequeña.
- Cociná a fuego medio durante unos minutos, hasta que el azúcar se disuelva y el líquido reduzca ligeramente. No debe convertirse en un caramelo espeso.
- Retirá el molde del horno y pinchá suavemente la superficie con un palillo. Verté el almíbar tibio de manera gradual para que se absorba de forma pareja.
- Agregá las almendras restantes y dejá enfriar la preparación dentro del molde. Una vez firme, desmoldá y cortá en cuadrados.
Tips y consejos
- Elegí mandarinas con cáscara firme y mucho aroma. La ralladura concentra gran parte del sabor, por eso conviene utilizar frutas frescas y bien lavadas.
- No agregues la parte blanca de la cáscara, ya que puede dejar un gusto amargo. Pasá el rallador con suavidad y girá la fruta constantemente.
- Incorporá la harina con movimientos suaves y sin batir demasiado. Trabajar la mezcla en exceso puede hacer que los cuadrados pierdan ternura.
- Verté el almíbar poco a poco, esperando unos segundos entre cada agregado. De esta manera se distribuye mejor y no queda acumulado solamente en la superficie.
- Si las almendras están enteras, podés tostarlas apenas antes de picarlas. Este paso intensifica su aroma y mejora el contraste con la miga cítrica.
- Evitá cocinar la preparación de más. El centro debe quedar firme, pero conservar humedad para que los cuadrados no resulten secos al enfriarse.
- Esperá hasta que esté completamente fría antes de cortarla. Para obtener bordes más prolijos, limpiá el cuchillo después de cada corte.
El almíbar de mandarina penetra en la miga y mantiene cada porción húmeda, mientras que las almendras aportan textura y un sabor tostado muy agradable.
El resultado son cuadrados tiernos, aromáticos y con una superficie brillante que los vuelve todavía más tentadores.