Este postre combina una crema suave de vainilla con una salsa intensa de frutos rojos y almendras tostadas.
La base queda sedosa y delicada, mientras que la parte superior aporta acidez, color y una textura crocante. Es una preparación sencilla, vistosa y con diferentes sabores en cada cucharada.

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Ingredientes
Para la crema de vainilla
- 500 ml de leche
- 200 ml de crema de leche
- 100 g de azúcar
- 4 yemas
- 40 g de maicena
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para la salsa de frutos rojos
- 300 g de frutos rojos frescos o congelados
- 80 g de azúcar
- 1 cucharada de jugo de limón
- 2 cucharadas de agua
Para el crocante de almendras
- 100 g de almendras fileteadas
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de manteca
Preparación
- Colocá la leche y la crema de leche en una cacerola. Llevá a fuego medio hasta que la preparación esté bien caliente, sin dejar que hierva.
- En un bowl, mezclá las yemas con el azúcar, la maicena y la pizca de sal. Batí con un batidor de mano hasta obtener una preparación lisa y sin grumos.
- Agregá una parte de la mezcla caliente de leche sobre las yemas, de a poco y sin dejar de revolver. Este paso ayuda a igualar las temperaturas y evita que las yemas se cocinen de golpe.
- Volcá toda la preparación nuevamente en la cacerola y cociná a fuego bajo, revolviendo constantemente.
- Cuando la crema comience a espesar, continuá la cocción durante uno o dos minutos más, hasta que quede uniforme y con una textura firme pero cremosa.
- Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y mezclá bien. Pasá la crema a un recipiente y cubrí la superficie con papel film en contacto para evitar que se forme una película.
- Dejá entibiar y luego distribuí la crema en vasos, copas o una fuente de vidrio. Llevá a la heladera hasta que tome mayor consistencia.
- Para la salsa, colocá los frutos rojos, el azúcar, el jugo de limón y el agua en una cacerola pequeña.
- Cociná a fuego medio durante 8 a 10 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que las frutas liberen su jugo y la salsa espese ligeramente.
- Retirá del fuego y dejá enfriar. Si preferís una salsa más lisa, podés pisar parte de la fruta o pasar la preparación por un colador.
- Para hacer el crocante, colocá las almendras en una sartén limpia y tostalas durante unos minutos, moviéndolas para que no se quemen.
- Agregá la manteca y el azúcar. Mezclá hasta que el azúcar se funda y cubra las almendras de manera pareja.
- Volcá las almendras sobre papel manteca y dejalas enfriar por completo. Luego separalas con las manos o cortalas en trozos.
- Cuando la crema esté firme, distribuí la salsa de frutos rojos sobre la superficie.
- Terminá con las almendras crocantes justo antes de servir.
Tips y consejos
- Mezclá la crema constantemente mientras se cocina, especialmente en el fondo y los bordes de la cacerola, para evitar que se pegue o forme grumos.
- Si aparecen pequeños grumos, pasá la preparación por un colador mientras todavía está caliente. De esta manera recuperará una textura más lisa.
- La salsa debe enfriarse antes de colocarla sobre la crema. Si se agrega caliente, puede ablandar la base y mezclarse demasiado con ella.
- Podés utilizar frutillas, frambuesas, moras, arándanos o una combinación de varias frutas. Si son congeladas, no hace falta descongelarlas previamente.
- No cocines demasiado la salsa. Al enfriarse toma más cuerpo, por lo que conviene retirarla cuando todavía se vea algo fluida.
- Tostá las almendras con atención, ya que pueden pasar de doradas a quemadas en pocos segundos.
- Agregá el crocante cerca del momento de servir para que conserve su textura y no absorba humedad de la salsa.
- Si querés un aroma más intenso, podés usar una vaina de vainilla en lugar de la esencia. Abrila a lo largo, raspá las semillas y agregalas a la leche.
La crema suave, la acidez de los frutos rojos y el crocante de almendras forman una combinación equilibrada y muy atractiva.
Cada capa conserva su identidad y aporta una textura distinta al postre.