PERFECTAS
Te enseño a preparar 4 mermeladas caseras
1. Mermelada de maracuyá
Una mermelada tropical, con un equilibrio delicioso entre lo dulce y lo ácido. Perfecta para tartas de queso, tortas y postres fríos.
Ingredientes:
300 g de pulpa de maracuyá (con o sin semillas)
200 g de azúcar
100 ml de agua
1 cucharada de jugo de limón
Preparación paso a paso:
Cortamos los maracuyás por la mitad y retiramos toda la pulpa con una cuchara.
Colocamos la pulpa en una cacerola junto con el azúcar, el agua y el jugo de limón.
Mezclamos bien y llevamos a fuego medio hasta que comienza a hervir.
Bajamos el fuego y cocinamos durante 20 a 30 minutos, revolviendo frecuentemente.
A medida que se cocina, la mezcla comenzará a reducirse y espesarse.
Para comprobar el punto, colocamos una cucharadita sobre un plato frío. Si al enfriarse tiene consistencia de mermelada, está lista.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar. La preparación espesará un poco más al enfriarse.
Resultado: una mermelada brillante, dorada, ligeramente ácida y con un delicioso sabor tropical.
2. Mermelada de frutillas
Una receta clásica, de color rojo natural y sabor intenso. Ideal para tortas, tostadas y rellenos de repostería.
Ingredientes:
500 g de frutillas frescas
250 g de azúcar
2 cucharadas de jugo de limón
Preparación paso a paso:
Lavamos las frutillas, retiramos las hojas y las cortamos en trozos pequeños.
Colocamos las frutillas en una cacerola junto con el azúcar y el jugo de limón.
Mezclamos y dejamos reposar durante 20 minutos para que la fruta libere su jugo.
Llevamos a fuego medio y cocinamos hasta que comience a hervir.
Bajamos el fuego y continuamos cocinando durante 25 a 35 minutos, revolviendo para evitar que se pegue.
Aplastamos algunas frutillas con una cuchara si queremos una textura más uniforme.
Comprobamos el punto colocando una pequeña cantidad sobre un plato frío.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar completamente.
Resultado: una mermelada de frutillas espesa, brillante y con pequeños trocitos de fruta.
3. Mermelada de durazno
Una mermelada suave, aromática y deliciosa, perfecta para desayunos, tortas y tartas dulces.
Ingredientes:
500 g de duraznos maduros (peso sin carozo)
250 g de azúcar
2 cucharadas de jugo de limón
50 ml de agua
Preparación paso a paso:
Lavamos los duraznos, retiramos los carozos y los cortamos en cubitos. Podemos pelarlos si preferimos una textura más suave.
Colocamos la fruta en una cacerola junto con el azúcar, el agua y el jugo de limón.
Mezclamos y dejamos reposar durante 15 minutos.
Llevamos a fuego medio hasta que comience a hervir.
Bajamos el fuego y cocinamos durante 30 a 40 minutos, revolviendo frecuentemente.
Cuando los duraznos estén bien tiernos, podemos aplastarlos con un tenedor para conseguir una consistencia más uniforme.
Continuamos cocinando hasta obtener el espesor deseado.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar.
Resultado: una mermelada dorada, suave, espesa y con un delicioso aroma a duraznos frescos.
4. Mermelada de frutos rojos
Una combinación irresistible de frutas, con un sabor intenso y un equilibrio perfecto entre dulzor y acidez.
Ingredientes:
200 g de frutillas
150 g de arándanos
150 g de frambuesas o moras
250 g de azúcar
2 cucharadas de jugo de limón
Preparación paso a paso:
Lavamos cuidadosamente las frutas y cortamos las frutillas en trozos pequeños.
Colocamos todas las frutas en una cacerola junto con el azúcar y el jugo de limón.
Mezclamos y dejamos reposar durante 15 a 20 minutos.
Llevamos a fuego medio hasta que la fruta comience a liberar sus jugos.
Cuando rompa hervor, bajamos el fuego y cocinamos durante 25 a 35 minutos.
Revolvemos frecuentemente y aplastamos algunas frutas para conseguir una textura más uniforme.
Cuando la mezcla haya reducido y espesado, comprobamos el punto con un plato frío.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar completamente.
Resultado: una mermelada de color rojo oscuro, brillante, con un sabor intenso y pequeños trocitos de fruta.
Cómo conservar las mermeladas caseras
Colocamos las mermeladas en frascos de vidrio bien limpios.
Dejamos enfriar y guardamos en la heladera.
Como estas recetas no incluyen un proceso de conservación validado, lo recomendable es consumirlas dentro de 7 a 10 días, utilizando siempre una cuchara limpia.
También podemos congelarlas en recipientes aptos durante aproximadamente 3 meses.
Si las vamos a utilizar como relleno de tortas, conviene cocinarlas un poco más para conseguir una consistencia espesa y evitar que humedezcan demasiado el bizcocho.
Un secreto: las mermeladas se espesan más cuando se enfrían, por eso no es necesario cocinarlas hasta que estén demasiado duras.
4 MERMELADAS CASERAS QUE QUEDAN PERFECTAS
