Una tarta con base crocante y un relleno suave, cremoso y lleno de sabor, terminada con una capa de azúcar caramelizada que le da ese toque tan especial.
Es una receta ideal para quienes buscan un postre clásico, pero con una presentación diferente y una textura muy agradable en cada porción.

Te recomendamos: Como hacer Queso Crema con leche en polvo con solo 4 ingredientes ¡Super cremoso!
Ingredientes
Para la masa:
- 250 gr de harina 0000
- 120 gr de manteca fría
- 80 gr de azúcar
- 1 huevo
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 1 a 2 cdas de agua fría, si hace falta
Para el relleno:
- 750 ml de leche
- 5 yemas
- 150 gr de azúcar
- 50 gr de maicena
- 1 cdita de esencia de vainilla
- Cáscara de 1 naranja o 1 limón
- 1 ramita de canela, opcional
Para terminar:
- 4 a 5 cdas de azúcar
- Ralladura fina de naranja, opcional
Preparación
- Colocar en un bowl la harina, el azúcar y la pizca de sal. Agregar la manteca fría en cubos y deshacer con las manos hasta formar un arenado.
- Sumar el huevo y la esencia de vainilla. Unir la masa sin amasar demasiado. Si hace falta, agregar 1 o 2 cucharadas de agua fría para terminar de unir.
- Formar un bollo, envolver y llevar a la heladera durante 30 minutos.
- Estirar la masa y forrar una tartera de aproximadamente 24 cm, preferentemente desmontable. Pinchar la base con un tenedor.
- Llevar a horno precalentado a 180 °C durante 15 a 20 minutos, hasta que la masa esté apenas dorada. Retirar y dejar enfriar.
- Para el relleno, colocar la leche en una olla junto con la cáscara de naranja o limón y la ramita de canela, si la usás. Calentar a fuego bajo hasta que esté bien caliente, sin hervir.
- En un bowl aparte, mezclar las yemas con el azúcar y la maicena hasta que no queden grumos.
- Retirar la cáscara y la canela de la leche. Agregar un poco de leche caliente a la mezcla de yemas, revolviendo de inmediato.
- Volcar esa preparación nuevamente en la olla y cocinar a fuego bajo, sin dejar de revolver, hasta que espese y se forme una crema lisa.
- Retirar del fuego, sumar la esencia de vainilla y mezclar bien.
- Volcar la crema sobre la base ya cocida y emparejar la superficie con espátula o cuchara.
- Dejar enfriar primero a temperatura ambiente y luego llevar a la heladera durante al menos 3 horas, para que tome cuerpo.
- Antes de servir, espolvorear azúcar de manera pareja sobre toda la superficie.
- Caramelizar con soplete de cocina hasta formar una capa dorada y crocante. Si querés, terminar con un poco de ralladura fina de naranja por arriba.
Tips y consejos
- No trabajes demasiado la masa: apenas se une, ya está lista. Si se amasa de más, puede quedar dura después del horneado y perder esa textura tierna y crocante que queda tan bien en este tipo de tartas.
- La cocción de la base es importante: conviene hornearla antes de agregar el relleno para que no quede húmeda ni blanda. Si querés más seguridad, podés hacer una cocción a blanco con papel manteca y algún peso encima durante los primeros minutos.
- La crema debe espesarse a fuego bajo: no hay que apurarse. Si el fuego está muy fuerte, las yemas pueden cocinarse de golpe y la crema pierde suavidad. Revolver constantemente ayuda a lograr una textura pareja.
- Los cítricos levantan mucho el sabor: la cáscara de naranja o limón aporta aroma sin tapar el gusto de la crema. Lo mejor es usar solo la parte de color, evitando la parte blanca para que no amargue.
- Dejala enfriar bien antes de caramelizar: si la crema todavía está tibia, la superficie no queda igual y al cortar puede perder firmeza. El frío ayuda a que la tarta mantenga mejor su forma.
- El azúcar se carameliza al final: este paso tiene que hacerse justo antes de servir o poco tiempo antes. Así la capa queda crocante y no se humedece con la crema.
- Si no tenés soplete: podés llevarla unos segundos a un grill fuerte, pero con mucho cuidado. El soplete da un resultado más controlado y suele dejar la capa superior mejor caramelizada.
- Para servirla mejor: usá un cuchillo filoso y cortá con firmeza para quebrar la capa de azúcar sin aplastar la crema. Eso ayuda a que cada porción salga más prolija.
Es una receta con mucho sabor, una textura muy suave en el relleno y ese contraste irresistible de la superficie caramelizada.
Bien fría y con la capa crocante recién hecha, queda espectacu