PARTE 1
Rosa no tenía intención de quedarse mucho tiempo.
Había decidido visitar a su hija Mariana sin previo aviso, solo para asegurarse de que todo estuviera bien antes del nacimiento del bebé. Mariana tenía ocho meses de embarazo, pero en los últimos días sus mensajes habían sido breves, distantes… diferentes.
Cuando Rosa entró en la casa, notó algo extraño.
En el comedor, Iván y su madre cenaban con total tranquilidad. Pero en la cocina, Mariana, visiblemente cansada, terminaba las tareas domésticas.
“Mamá… no esperábamos que vinieras”, dijo Mariana con una sonrisa que no podía ocultar su cansancio.
Rosa se acercó y le tomó la mano. Estaba fría.
“¿Descansaste bien?”
Mariana dudó antes de responder.
PARTE 2
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