Como hacer mandarinas en almíbar

Las mandarinas en almíbar son una receta dulce, aromática y muy vistosa para aprovechar esta fruta de una manera diferente.

Quedan brillantes, tiernas y con un perfume especial gracias a la canela, el anís y un toque de cáscara cítrica.

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Se pueden servir solas, con crema, helado, yogur o como parte de un postre más completo.

Ingredientes

  • 1 kg de mandarinas
  • 500 gr de azúcar
  • 600 ml de agua
  • 1 rama de canela
  • 2 estrellas de anís
  • 1 cdita de esencia de vainilla, opcional
  • tiritas finas de cáscara de mandarina, cantidad necesaria
  • hojas de menta para decorar, opcional

Preparación

  1. Pelá las mandarinas con cuidado, retirando la mayor cantidad posible de piel blanca para que el almíbar no tome sabor amargo.
  2. Separá las mandarinas en gajos y reservá algunas enteras o en mitades si querés una presentación más vistosa.
  3. Colocá el agua y el azúcar en una olla amplia.
  4. Mezclá suavemente y agregá la rama de canela, las estrellas de anís y las tiritas finas de cáscara de mandarina.
  5. Cociná la preparación hasta que el azúcar se disuelva y el almíbar empiece a tomar un poco de cuerpo.
  6. Agregá los gajos de mandarina con cuidado para que no se rompan.
  7. Cociná durante unos minutos, moviendo apenas la olla para que la fruta se impregne bien con el almíbar.
  8. Sumá la esencia de vainilla si querés darle un sabor más suave y perfumado.
  9. Cuando los gajos estén brillantes y el almíbar tenga buena consistencia, apagá el fuego.
  10. Dejá reposar la preparación para que las mandarinas absorban mejor el sabor de las especias.
  11. Pasá las mandarinas a un frasco limpio o a una compotera, cubriéndolas bien con el almíbar.
  12. Serví con un poco de almíbar por arriba, una ramita de canela, anís estrellado y hojas de menta si querés una presentación más elegante.

Tips y consejos

  • Para que las mandarinas queden más lindas, elegí frutas firmes, jugosas y sin golpes. Si están demasiado blandas, pueden romperse durante la cocción y perder la forma de los gajos.
  • Retirar bien la parte blanca es uno de los pasos más importantes. Esa piel puede aportar amargor, por eso conviene tomarse unos minutos para dejar los gajos lo más limpios posible.
  • La canela y el anís le dan un aroma muy especial al almíbar. No hace falta usar demasiada cantidad, porque son sabores intensos y con poco ya se nota la diferencia.
  • Las tiritas de cáscara de mandarina quedan muy bien para reforzar el sabor cítrico y mejorar la presentación. Lo ideal es usar solo la parte naranja, evitando la parte blanca.
  • Si querés una textura más delicada, cociná los gajos poco tiempo. La idea es que se impregnen con el almíbar, pero que no se desarmen dentro de la olla.
  • Para una versión más elegante, podés servirlas en copas o compoteras con un poco de crema batida, helado de vainilla o yogur natural. El contraste queda muy rico y hace que el postre se vea más completo.
  • Si querés guardarlas en frasco, asegurate de que esté bien limpio y que las mandarinas queden cubiertas con almíbar. Así se mantienen mejor y conservan más sabor.
  • También podés usar esta preparación para acompañar budines, flanes, panqueques, tortas simples o postres con crema. El almíbar aromatizado sirve como salsa y levanta cualquier presentación.

Estas mandarinas en almíbar quedan brillantes, perfumadas y con una presentación muy tentadora.

Son una receta simple, rendidora y perfecta para transformar una fruta común en un postre especial.

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